“Amor descartable”

[…] “Tantos odios para curar, tanto amor descartable” […] “Amor descartable” el título de la canción del grupo Virus. Y el tema que me gustaría abordar en esta ocasión. Seguramente estaremos de acuerdo que el 2020 ha sido, hasta ahora, un año donde todo cambió. Pero también hay quienes dicen que no es así y que solo profundizó las grietas que ya traíamos de antes. Y en este punto me quiero centrar sobre las grietas emocionales.

Es de público conocimiento que vivimos en un mundo donde las tendencias, regidas hoy por las redes sociales, son las que nos dictan nuestro comportamiento. Alejarse de esta posibilidad es casi imposible, en un mundo-mercado que cambio el paradigma del producto a centrarse en nosotros como tal. De hecho, les recomiendo que puedan ver “El dilema de las redes sociales” en la plataforma Netflix que aborda este punto, y saquen sus propias conclusiones. Pero en esta ocasión, solo me quedo con el concepto de que nuestros gustos, preferencias, elecciones están siendo determinadas por algoritmos. Ya hace unos cuantos años vimos la aparición y auge de redes para conocer personas y poder vincularnos sexo-afectivamente. Aclaro a la audiencia que no estoy juzgando, ni me pongo en una posición al respecto. Solo me gustaría profundizar lo que pueden significar en nuestra actualidad y en temas como los vínculos y el amor.

Entonces, el punto es ¿Qué significancia tienen este tipo de contactos con los demás a la hora de vincularnos? Hace unos años, no tantos teniendo en cuenta que tengo casi 35, conocíamos a otros/as/es cuando teníamos una salida social, llámese a éstas, boliche, bar, reunión, fiesta, etc. Lo que nos permitía interactuar de una forma más directa, y conocer un poco más, por lo general, del ambiente, amigos, familia, etc, del otro/a/e. En las redes de citas, en pocas palabras y algunas imágenes tenemos disponible una ventana, de lo que la persona nos quiere contar de sí misma. De hecho, yo misma tuve varias experiencias al respecto. La mejor fue un gran amigo que conocí por medio de estas redes, y el vínculo que se generó fue este. Ahora, si hubo peores, de esas que es mejor olvidar. Pero creo que todo esto también sucedía si el encuentro era más directo y no por medio de una pantalla. Entonces hasta acá diríamos que estamos en un empate, pero podemos ir más lejos aún.

A veces hay procesos que no distinguimos que generan una acción en el inconsciente que se va grabando y se fija como real en la vida cotidiana. En éstas redes que mencioné antes, tenemos la posibilidad de elegir, como si fuera un catálogo, y eliminar lo que no deseamos. No es novedad lo que menciono, hay muchos estudios psicológicos al respecto. Lo que trato es llevarlo a un ámbito no tan académico, para poder darnos cuenta, sobre todo a quienes no tenemos nada que ver con el mundo intelectual de esta índole. Retomando, el descarte rápido es algo muy común en estas aplicaciones, ahora ¿Nos pusimos a pensar que del otro lado hay una persona, que siente, que vive, que tiene una historia, que transita emociones y otras tantas cosas más?…seguramente no, y aquí es donde lo relaciono con la canción del principio. Tampoco me refiero a que tenemos que tener conciencia de todos y ser benefactores y derrochadores de emociones a todo el mundo. Pero estas acciones se están fijando en el inconsciente colectivo de la sociedad, y suelen separarnos más que encontrarnos. Y ¿de qué nos separa? de nuestra humanidad, de la capacidad de empatizar, a mi entender.

Quizás a muchos les resulte “familiar” la cantidad de historias de separaciones, de peleas, discusiones, y malos tratos que han ocurrido durante el aislamiento social por la pandemia. Y no es que antes no sucediera. Sino que, al vivir tan inmersos en otras cuestiones, esto no era lo relevante. Y no hablo de vínculos sexo-afectivos solamente, porque en vínculos de amistad, laborales, también sucede. Sinceramente a mí en particular, me llama mucho la atención, la cantidad de amigos que me han compartido sus circunstancias, donde una de las partes tomó una postura egoísta, y se olvidó que del otro lado hay otra persona. Y del egoísmo que hablo es ese que te lleva a centrarte tanto en tu propio pensamiento, que no podés ver que hay otras realidades. No todo lo que pensamos es lo correcto, y no todo lo que el otro entiende es así. Pero yo al menos prefiero situarme en una posición de equilibrio o de diplomacia y entender que no puedo llevarme todo por delante, entender que siempre es válido ir con la verdad en un vínculo, pero cuidando de no ser tan filosa con mis palabras y acciones para no herir más aún al otro/a/e. Ahora bien, esto no significa que siempre vamos a saber cómo actuar y reaccionar. Pero cuando podemos tomar más conciencia de nuestra relación social entre unos y otros, de nuestra humanidad, podemos tomar decisiones más sabias al respecto. Seguramente una gran forma de empatizar, y no ser tan descartables con las personas, y que el amor tome un valor más real, menos utópico sí, pero más totalizador y transformador; es poder ver la vida con dignidad, empezando por la propia para manifestarlo en nuestra realidad. Y aclaro que no es que no surjan separaciones, o distanciamientos, porque eso es normal, no nos podemos quedar donde no hay amor, es así, pero que sean más sanas estas situaciones, a partir de construir mejores valores en cada uno.

La conclusión es que el amor no escapa a lo efímero que se vive en el mundo de hoy con las redes sociales, que nos imponen una urgencia de que todo tiene que ser para ayer, y que si se realiza después no tiene valor ya. Mi deseo, porque no puedo dejar de plasmarlo en estas letras, es que nos unamos más. Si la pandemia siendo una adversidad tan grande no pudo, al menos démosle un lugar al amor. Tal vez nos sorprenda y sea este sentimiento tan genuino el que pueda volvernos más humanos. Abrir el corazón y abrir la vida a un sinfín de potencialidades, es esto. Y ello es ser dignos, que el ego no nos venda otra cosa. Descartar lo superficial para revelar lo verdadero es lo que nos dará la tranquilidad de estar haciéndolo bien. Y el amor puede ser la herramienta que nos permita realizarlo.

¡Que viva el amor en todas sus formas!

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