2016-03-28
Lo que NO dejó la visita de Obama en materia económica

La temprana visita del Presidente de los Estados Unidos de América (EE.UU.) a la Argentina, a escasos 100 días de la asunción de Mauricio Macri a la presidencia, fue promocionada por el gobierno y por la prensa oficialista pública y privada como una gran oportunidad para el país en materia económica. Desde el oficialismo intentaron convencer al pueblo de la tremenda importancia material para la Argentina de una alianza estratégica con los EE.UU., que dispararía la esperada "lluvia de inversiones", además de posibilitar que los productores argentinos puedan obtener un acceso preferencial al gran país del norte para nuestros géneros de exportación.
A continuación se presentan los principales "resultados" en materia económica que dejó la visita del presidente Barack Obama a la Argentina en materia de posibles inversiones y comercio.
Garúa
En la previa a la llegada del Jefe de Estado norteamericano, el macrismo instaló la posibilidad de un anuncio conjunto entre ambos mandatarios de una "lluvia de inversiones", que llegarían desde los EE.UU. a la Argentina por aproximadamente unos 2.500 millones de dólares para el año 2016. Sin embargo, al repasarse los anuncios y los acuerdos firmados, el resultado es poco y nada.
En términos positivos, el único resultado concreto fue el anuncio realizado de manera previa a la visita de Obama por la filial argentina del trust estadounidense Dow, vinculado a una inversión de aproximadamente unos 120 millones de dólares para la instalación en la provincia de Río Negro de un parque eólico. Dicho parque estará localizado en la zona conocida como Cerro Policía, al sur de Villa El Chocón, y será desarrollado en conjunto con la empresa argentina INVAP, con el objetivo de instalar unos 20 molinos eólicos con una potencia instalada de 50 megavatios.
El ámbito en el que se esperaban la mayoría de los anuncios de multimillonarias inversiones fue la presentación y ronda de negocios organizada por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham), en donde participaron funcionarios y representantes del sector privado argentinos y estadounidenses. Sin embargo, en términos de definiciones concretas, el evento resultó un fiasco. Los representantes estadounidenses destacaron la mejora del "clima de negocios" en la Argentina a partir del gobierno macrista pero, al parecer, dicha mejora no les resulta suficiente como para avanzar en inversiones concretas. Al igual que a los exportadores de cereales, Macri les habló con el corazón y los inversionistas estadounidenses le respondieron sin el bolsillo.
El encargado de maquillar el fracaso de las gestiones fue el Ministro de Producción, Francisco Cabrera, quien habló del "compromiso" que le expresaron los CEOs de un puñado de empresas estadounidenses con una longeva presencia en el país para invertir hasta fin de año un monto de aproximadamente unos 2.000 millones de dólares. Sin embargo, no se dio un solo detalle de los proyectos de inversión y los supuestos empresarios "comprometidos" no hicieron ningún tipo de anuncio oficial.
Dame un limón
Si bien la Argentina es líder mundial en producción y exportación de limones frescos, desde septiembre de 2001 está prohibido el ingreso de nuestros limones a los EE.UU. En un claro ejemplo de cómo las medidas de carácter sanitario y fitosanitario -orientadas a proteger la salud de las personas, las plantas y los animales- pueden ser utilizadas como barrera proteccionista, los EE.UU., sin fundamento científico alguno, aducen la sospecha de que los limones argentinos podrían ser transmisores de una bacteria, conocida como Clorosis Variegada de los Citrus (CVC).
La historia es larga. Luego de más de siete años de intensas negociaciones, a mediados del año 2000 se logró la apertura del mercado estadounidense a las exportaciones de limones frescos argentinos. Sin embargo, a partir del lobby de los ineficientes -pero poderosos- productores californianos de cítricos, la justicia estadounidense dictaminó, en septiembre de 2001, la prohibición del ingreso de dicho producto al territorio de los EE.UU. con argumentos que no toleran ningún análisis científico serio.
Como consecuencia de ello, y luego de infructuosas negociaciones bilaterales, en el año 2012 la República Argentina decidió presentar una demanda contra los EE.UU. en el marco del Organismo de Solución de Diferencias (OSD) de la Organización Mundial del Comercio (OMC). A partir de la presión ejercida en el ámbito internacional por la demanda presentada por Argentina, las autoridades sanitarias y fitosanitarias estadounidenses -el Servicio de Inspección de la Sanidad Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (APHIS/USDA)- comenzaron a poner en marcha el plan de trabajo para la apertura del mercado a los limones argentinos. Sin embargo, si bien en términos estrictamente técnicos ya existen las condiciones como para que el gobierno estadounidense abra el mercado a los limones argentinos, nunca fue tomada la decisión política de hacerlo.
Se suponía que la visita de Barack Obama a la Argentina iba a ser el marco adecuado como para realizar el anuncio de la apertura definitiva del mercado estadounidense para los limones provenientes del NOA, que le podría generar al país el ingreso de divisas genuinas del orden de los 100 millones de dólares anuales. No obstante, Mauricio Macri, en su afán por agradar y no incomodar a su ilustre visitante, decidió no realizar ninguna gestión al más alto nivel que favorezca a una economía regional pujante como son los productores limoneros tucumanos, pero que hoy encuentran problemas para la colocación de sus productos en el exterior en virtud de las barreras proteccionistas implementadas por los países desarrollados y por la caída de varios mercados emergentes de exportación en virtud de la crisis económica internacional.
Verbo carne
Los días previos a la visita de Obama su vocera, la argentino-estadounidense Gabriela Chojkier, declaro que "el Presidente está ansioso por comer un buen bife". Durante la visita, efectivamente tanto Obama como su familia tuvieron el ansiado momento: pudieron probar cortes premium de carne argentina, reconocida mundialmente. Se trata de un gusto que el presidente estadounidense y su familia no se pueden dar a menudo en su país de origen ya que, al igual que sucede con los limones frescos del NOA, desde 2001 los EE.UU. mantienen cerrado su mercado a la importación de carne vacuna fresca argentina sin justificación científica alguna.
Argentina se trata de uno de los principales exportadores mundiales de carne vacuna, abasteciendo a más de 60 países, incluyendo a los mercados más exigentes en lo que respecta a seguridad e inocuidad de los alimentos. Argentina es también reconocida por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) como "país libre" de las principales enfermedades animales, tales como la fiebre aftosa y la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), más conocida como "mal de la vaca loca".
Sin embargo, los intereses proteccionistas de los EE.UU. y las acciones de lobby realizadas por los productores estadounidenses impiden desde 2001, tras el brote de fiebre aftosa registrado en el país, la exportación de productos argentinos al mercado estadounidense. Dada esta situación, Argentina ha planteado incansablemente su reclamo para recuperar el mercado de forma bilateral con los EE.UU., aunque sin éxito alguno.
Ante la falta de respuestas, Argentina entabló en 2012 un litigio contra los EE.UU. ante el OSD de la OMC, de modo de barrer con las injustificadas restricciones comerciales. En julio del año pasado la OMC dictaminó que EE.UU. había violado los acuerdos de la OMC al mantener desde 2001 una prohibición injustificada al ingreso de carne vacuna fresca desde nuestro país.
Como resultado del fallo de la OMC, el gobierno estadounidense se vio obligado a anunciar en junio de 2015 que permitirá la importación de carne fresca proveniente de Argentina. No obstante, y a pesar del fallo en firme y del anuncio, el gobierno estadounidense estableció desde entonces nuevas trabas burocráticas y proteccionistas a la importación de carne argentina. Estas nuevas trabas burocráticas impiden que nuestro país pueda exportar a dicho mercado la cuota de de 20.000 toneladas de carnes de alta calidad asignadas exclusivamente la Argentina en el marco de la OMC, por un valor aproximado a los 280 millones de dólares anuales.
Tal como fue dicho en ocasión de los limones, la visita del presidente de los EE.UU. y sus ansias de probar la carne argentina podría haber sido el "gancho" perfecto para solicitar políticamente la apertura definitiva del mercado estadounidense. No obstante, el tema no fue puesto por Argentina en la agenda de negociación y, por ende, no se llegó a ningún acuerdo al respecto. No sea cosa que, luego de comer su ojo de bife, el presidente Obama hubiese resultado indigesto ante el reclamo argentino.
La puntita
El grueso de la agenda económica de la visita de Obama a la Argentina giró en torno a la posibilidad de avanzar en negociaciones para un Tratado de Libre Comercio (TLC) con los EE.UU. Si bien la Canciller Malcorra en los días previos había sido taxativa al respecto, al negar que haya existido conversación alguna sobre dicha posibilidad, en la conferencia de prensa conjunta de ambos mandatarios quedó muy claro el interés de los EE.UU. en avanzar en dicho esquema.
En efecto, ni lerdo ni perezoso, el presidente Obama mostró las reales intenciones de los EE.UU. para con Argentina, al sostener que iban a trabajar para "identificar todas las áreas donde haya barreras que impidan el progreso de nuestra relación comercial", y rematar con que recién entonces se podría "elaborar un acuerdo de libre comercio".
Sin embargo, no fueron sólo declaraciones. Durante la visita se suscribió un Acuerdo Marco en materia de Comercio e Inversión (TIFA, por sus siglas en inglés), con el objetivo de "promover un clima de inversiones atractivo y de ampliar y diversificar el comercio de productos y servicios entre las Partes". Para ello, se crea un "Consejo de Comercio e Inversión" integrado por representantes de cada una de las partes.
Las funciones del Consejo tienen que ver con el monitoreo de la relación comercial y de inversiones, la búsqueda de oportunidades de negocios, la identificación y eliminación de las barreras al comercio y las inversiones existentes, entre otros. Asimismo, actuará como "oficina de consulta" de todas aquellas medidas de carácter comercial o vinculadas a la inversión que tome una parte y que puedan afectar en forma adversa a la otra parte.
En síntesis, se trata de un acuerdo marco sin demasiadas especificidades ni compromisos, pero que justamente abre la puerta a la negociación futura de acuerdos que sí impliquen compromisos regulatorios y de liberalización en una multiplicidad de disciplinas y sectores que constituyen el interés, fundamentalmente, de los EE.UU. De hecho, muchas de estas disciplinas son aquellas en las que se tomaron compromisos en el marco del Trans-Pacific Partnership (TPP), rubricado por los EE.UU. y once países más de la cuenca del Pacífico, lo que indica a las claras cuál es el rumbo que está tomando la relación bilateral.
¿El primero te lo regalan?
A diferencia de lo que sucedió durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, en donde se aprovechaban las visitas oficiales para cerrar acuerdos de real relevancia económica y realizar anuncios concretos en materia de financiamiento, inversión y apertura de los mercados para los productos argentinos -tal el caso de los acuerdos sellados con China y Rusia, entre otros-, la visita de Obama a la Argentina dejó una garúa demasiado finita de promesas de inversión.
Similar carencia se observó en materia comercial. Una visita de los funcionarios estadounidenses a nuestro país al más alto nivel hubiese sido el escenario perfecto para destrabar los problemas comerciales de Argentina con los EE.UU., como el bloqueo de nuestras ventas externas de carne vacuna y limones frescos por supuestos inconvenientes de carácter fitosanitario.
Sin embargo, a pesar de no haber dejado nada en Argentina, el plan de Obama ya está en marcha. En el contexto de un acuerdo a primera vista "inofensivo", quedó abiertamente planteada la agenda negociadora de un futuro TLC. También en materia económica hemos vuelto a las políticas de alineamiento automático con los EE.UU., célebremente conocidas como de "relaciones carnales" durante el menemato. No nos regalaron ni el primero, y ya nos están vendiendo el segundo.


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